Como parte de las acciones para atender las consecuencias de los recientes terremotos, Venezuela obtuvo acceso a 346 millones de dólares de recursos propios depositados en el Fondo Monetario Internacional (FMI), los cuales serán destinados a las labores de recuperación.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que el desembolso proviene de los recursos que Venezuela mantiene en el organismo financiero internacional e indicó que el financiamiento permitirá atender necesidades relacionadas con vivienda, infraestructura, servicios públicos esenciales y otros requerimientos derivados de la emergencia.
A principios de julio, el FMI dio a conocer que su directora gerente, Kristalina Georgieva, sostuvo una conversación con Rodríguez para abordar el uso de un tramo de reserva cercano a los 350 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG), aportados por Venezuela. La finalidad es “responder a las necesidades humanitarias generadas por los dos movimientos sísmicos”.
El acceso a estos recursos ocurre después de que el FMI y el Banco Mundial anunciaran en abril la reanudación de sus relaciones con Venezuela, suspendidas desde 2019. La medida abrió la posibilidad de retomar mecanismos de cooperación financiera entre el país y los organismos multilaterales.
Como parte de este acercamiento, el vicepresidente de Economía y Finanzas de Venezuela, Calixto Ortega Sánchez, sostuvo una reunión con la directora gerente del FMI a finales de mayo. Ese encuentro se produjo más de dos décadas después de la última reunión formal entre autoridades monetarias venezolanas y una misión del Fondo, realizada en 2004.
Especialistas consideran que el financiamiento representa un respaldo para atender las necesidades inmediatas de la población afectada sin embargo, señalan que la reconstrucción de las zonas dañadas requerirá inversiones superiores y un proceso de varios años para rehabilitar viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y redes de servicios básicos.
Los Derechos Especiales de Giro son un activo de reserva internacional creado por el FMI para fortalecer la liquidez de los países miembros.
Aunque no funcionan como una moneda, pueden intercambiarse por divisas de libre uso y emplearse para responder a crisis económicas, desastres naturales y emergencias humanitarias.




